martes, 5 de septiembre de 2017

NO EXISTE AMOR MÁS GRANDE






“Nadie tiene mayor amor que este, que ponga su vida por sus amigos.”  Juan 15:13

     Si alguna vez necesitas un recordatorio de lo mucho que te ama Dios y de que ha sacrificado a su Hijo por ti, esta historia será un gran recordatorio.

     Después de unos cuantos himnos, el pastor se levantó e introdujo al predicador invitado. Tras la presentación, un hombre anciano subió al púlpito para hablar.

    “Tres personas subieron a una barca: un padre, su hijo y el amigo del hijo. Estaban navegando por la costa del Pacífico”, comenzó diciendo, “cuando una tormenta súbita impidió cualquier intento de arribar a la costa. Las olas eran tan altas que incluso el padre, que era un marinero consumado, no pudo mantener la barca a flote, y los tres fueron escupidos de la barca al océano.”

     El anciano se detuvo por un instante, manteniendo contacto visual con dos jóvenes que parecían estar interesados en la historia. Continuó: “Tomando un salvavidas, el padre tenía que tomar la decisión más despiadada de su vida. ¿A qué chico debería lanzar el salvavidas? Solo tenía segundos para tomar la decisión. El padre sabía que su hijo era cristiano, y también sabía que el amigo de su hijo no lo era. La agonía de su decisión no podía ser mitigada por el torrente de olas. Mientras el padre gritaba “¡Te quiero, hijo!”, lanzó el salvavidas al amigo de su hijo. Justo cuando ayudaba al amigo a regresar a la barca volcada, su hijo desaparecía más allá de los rugientes torbellinos de agua salada en la oscura noche. Su cuerpo nunca fue recuperado.”

      En ese momento, los dos jóvenes estaban sentados al borde del banco, esperando las siguientes palabras que brotasen de la boca del anciano. “El padre”, continuó, “sabía que su hijo entraría en la eternidad con Jesús. No podía soportar el pensamiento de que el amigo de su hijo pasara toda la eternidad en el infierno. Por tanto, sacrificó a su propio hijo. ¡Cuán grande es el amor de Dios, que hizo exactamente lo mismo por nosotros!”

    Con esto, el anciano se bajó del púlpito y se sentó en su silla mientras el silencio llenaba el templo. Después de que el culto terminase, los dos jóvenes se pusieron al lado del anciano. “Fue una bonita historia”, comenzó educadamente uno de los jóvenes, “pero no creo que sea realista para un padre abandonar la vida de su hijo con la esperanza de que el otro chico se convirtiese en cristiano.”

     “Bueno, eso que dices es interesante”, replicó el anciano, aferrándose a su vieja Biblia. Una gran sonrisa se abrió paso en su rostro, y de nuevo miró a los jóvenes y dijo: “Es cierto que parece muy poco realista, ¿verdad? Pero hoy estoy aquí para deciros que esta historia me ofrece un vistazo de lo que habrá sido para Dios haber entregado a su Hijo por mí. Veréis… Yo era el amigo del hijo cuyo padre me lanzó el salvavidas.”

PROFUNDIZANDO

1.      El incondicional y sacrificado amor de Dios es tremendamente evidente en la historia y en Juan 15:13. ¿Cómo puede este recordatorio ayudarte a caminar como cristiano hoy?

2.      Imagínate a ti mismo estando en el lugar del padre en esta historia y en el de nuestro Padre celestial en la Biblia. ¿Cómo te sentirías si tuvieses que sacrificar tu propio hijo para que otra persona pudiese sobrevivir?

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