La definición
típica de lo que es un selfie, o autofoto, en castellano, es un autorretrato
realizado, por lo general, con una cámara digital o un móvil. Las redes
sociales que se precien de serlo, suelen ofrecer un gran surtido de ellos. Sin
embargo, a pesar de que los selfies se han popularizado de manera exponencial
en el siglo XXI, su aparición podemos datarla de 1893, año en el que Robert
Cornelius, un pionero estadounidense de la fotografía, hizo un daguerrotipo (la imagen se forma sobre una superficie de plata pulida como un espejo) de
sí mismo.
Con el avance de la
fotografía, a partir de 1900 la gente solía hacerse esta clase de selfies con
la ayuda de un espejo y un lugar donde colocar la cámara. Como ejemplo, aquí tenemos este selfie retro o vintage:
Anastasia Nikoláyevna
fue la primera adolescente en hacerse un selfie en 1914 con 13 años empleando
esta técnica anterior. La carta que acompañaba a esta fotografía, como si fuese un
comentario de Instagram de aquella época, decía lo siguiente: “Hice esta fotografía
yo misma mirándome al espejo. Fue muy difícil ya que mis manos estaban
temblando.”
Las mejoras en las
cámaras frontales de los dispositivos móviles como el iPhone 4 (2010) que se
copiaron de los celulares coreanos y japoneses, así como diversos servicios
como Instagram, supusieron el resurgimiento definitivo de los selfies en el
2010. Si bien en un principio se hicieron populares entre los jóvenes, casi
todo el mundo se ha hecho algún que otro selfie en alguna ocasión.




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